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Por qué no tengo perro | Post muy serio

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Tener un beagle en casa
Tener un perro implica una gran responsabilidad, no es para todo el mundo.

Ha llegado el momento de confesar por qué no tengo perro. Sé que esta entrada del blog puede crear debate e incluso herir susceptibilidades:

  • ¿Cómo alguien que escribe sobre mascotas es capaz de no compartir su vida con un perro adoptado, qué invento es este?

¿Por qué renuncio al amor incondicional de un mamífero extra peludo? Eso es lo que hoy te voy a contar y espero que me des tu opinión en los comentarios. Me encanta leeros porque sin vosotros, sin vuestras preciadas opiniones, el blog carece de sentido.

Mi vida sin perro

Hasta hace bien poquito, cuando visitaba mi pueblo, allí me esperaba Lasy. Lasy era una perra mestiza que os llegué a mostrar en el canal de Youtube varias veces.

No te preocupes, si te lo perdiste, te dejo uno de los vídeos que grabé con ella, así de paso, sirve para recordarla de nuevo:

Esta perrilla vivía con un familiar y yo me encargaba de parte de su manutención (desparasitaciones y alimentación). La adopté yo después de que me lo pidiera una vecina del pueblo para que la hiciera compañía al quedarse viuda. El resultado es que a los pocos días me di cuenta de que ella la maltrataba, por lo que decidimos un familiar mío y yo, hacernos cargo de ella.

Hay personas que piensan que mantienen bien a sus perros y viven en un error. Clic para tuitear

Yo al vivir en la ciudad, no me parecía correcto que pasara buena parte de su vida encerrada en una casa, mientras yo trabajaba, y al llegar sacarla a la calle atada a una correa. Era mejor que disfrutara de la libertad.

Allí, en el pueblo, aprendió a pastorear ovejas; era una excelente pastora y su fondo físico superaba con creces a los perros de ciudad.

Subía montañas, corría, bebía en el arroyo del pueblo, escondía la comida en su territorio si no tenía hambre, paseábamos juntos, etc. Creo que fue feliz, al menos eso demostraba por cómo movía la cola.

Lasy murió el año pasado. Al poco de morir escribí una entrada sobre cómo superar la muerte de tu perro.

Desde aquél día, me quedé sin perro. Al menos perro compartido, porque como decía, no era 100% mío.

¿Cómo me siento?

Siento que hice lo correcto cuidando de ella y que gozara de libertad. Cuando me asomo a la ventana y veo tantísimos perros tirando de una correa de su dueño, como si el humano fuera un lastre, siento bastante lástima por ellos.

Ver perros atados a una correa tirando de humanos es una imagen que no me gusta. Clic para tuitear

Yo no tengo esa responsabilidad y no habría llevado nada bien llevar a Lasy atada de una correa, aunque entiendo a la perfección que por cuestión de seguridad así debe ser.

Hay perros que llevan mejor el pasear con correa, se educan para ello, pero hasta que este proceso se cumple, entiendo que los cachorros y juveniles lo pasan bastante mal. Están deseando correr, oler, saltar, relacionarse y se les priva de todo eso.

¿Qué piensas tú sobre ello?

La vecina del carlino

Permíteme que te cuente otra historia:

Todos los días me cruzo en el barrio donde vivo, con una mujer que pasea un carlino o pug obeso y anciano. El perro anda tambaleándose mientras emito sonidos similares a un pequeño cerdito. Al observarlos me pregunto ¿habrá sido este perro feliz en su juventud? Ahora está claro que con los achaques de la edad, la cosa se le ha puesto mucho más difícil.

La señora del carlino también está entrada en años. Pasearse mutuamente les sirve a los dos para ejercitarse. Ninguno de los dos está ya para carreras y ambos se hacen compañía.

¿Echo de menos un perro/a en mi vida?

Son preciosos, suaves, amorosos, pero debemos ser responsables con ellos.

Sinceramente, no. Mi forma de vida me impide sacar al perro al menos tres veces al día con un paseo de una hora (¡qué menos!) y dejar otro perro a mi familiar en el pueblo me parece una irresponsabilidad puesto que escapa de mi control y no está todo lo bien atendido que debería.

Un perro hay que sacarlo varias veces al día. Clic para tuitear

Pensarás que soy muy cómodo, pero hoy que es un día lluvioso y frío, de esos que me gustan, me imagino por la calle. En una mano asiría una correa y en la otra el paraguas mientras espero a que mi perro defeque y orine.

Una vez en casa, lo secaría con una toalla, lo cepillaría para quitarle un poco el pelo muerto y el olor a perro mojado. Tras esta especie de ritual, él esperaría paciente hasta el siguiente paseo que bien podría ser ya al día siguiente si cayó la noche.

A base de recrear situaciones de lo que sería mi vida cotidiana y observar mi alrededor, me siento empujado a no tener perro.

Personas que no deberían tener perro

Aunque Bernis tenga una cama personalizada, necesita su tiempo de juego y salir a correr, no hay que dejarse llevar por impulsos en el momento de acoger un perro.

Sé que si compartiera mi vida con un peludo de otra raza, lo cuidaría lo mejor que pudiera. Si has seguido mi trayectoria a lo largo de estos años, sabrás que conocimientos y experiencia no me faltan, pero responsabilidad y sentido común, creo que tampoco (o eso dice mi abuela 😉 ).

Todo lo contrario que a otras personas que he conocido que andan un poco justas en este sentido, por lo menos de cara a ser realistas con el tiempo del que se dispone y los requerimientos que necesita un perro para estar bien.

Aquí van unos ejemplos:

Recientemente un vecino a adoptado un border collie y ya le ha destrozado el piso a pesar de que le recomendé que no lo hiciera.

¿Cómo pretendes adoptar un cachorro de border collie para encerrarlo en un piso durante 7 horas en un piso de 70 m2 en en centro de Madrid?

Es una enorme irresponsabilidad. De hecho ya existen aparatos que nos suplen cuando no estamos en casa, nos permiten ver qué hace el perro, darle una chuche e incluso hablarlos, ¿no te lo crees?

Echa un vistazo a esto  a Furbo:

Ahora quiero que veas el siguiente vídeo:

¿Te gusta Linda? Es adorable, ¿verdad? Pues a las dos semanas de grabar este vídeo para el canal, murió.

Lo sé, es duro decirlo pero solo así se da visibilidad a la irresponsabilidad. La dueña de Linda era una persona que no estaba capacitada para mantenerla por diferentes motivos que ella supo ocultar. Un día, de los muchos que la dejaba sin vigilancia, Linda se fue a la carretera y un coche la pasó por encima.

Por supuesto si yo tuviera un cachorro no dejaría que esto pasara. Solo quiero que veas que no todo el mundo puede tener un perro.

A propósito, ya existen dispositivos para controlar por GPS a tu perro  por si se te pierde, echa un vistazo:

La nueva ley de bienestar animal

Voy a concluir citando la nueva ley de bienestar animal de la que ya te avanzo, no estoy 100% de acuerdo, pero como todo tiene sus cosas buenas.

Aunque muchos y muchas se hayan echado encima sobre ciertos puntos de la ley, hay una parte en la que se solicita a los nuevos propietarios de perros que pasen o aprueben una formación. Estoy seguro, de que si las cosas se hicieran bien, Linda a día de hoy no habría muerto bajo las ruedas de aquél vehículo.

Conclusiones

Casa pequeña, perro pequeño siempre que se pueda mantener.

No pretendo demonizar a las personas que comparten su vida con un perro, pero sí apelo a la responsabilidad o el sentido común:

  • Si tu casa es pequeña no tengas perro grande, opta por animales de tamaño pequeño.
  • Si no lo puedes sacar tres veces al día en condiciones, no tengas perro.
  • Busca espacios donde tu perro pueda correr libre y seguro e interrelacionarse con otros miembros de su especie.
  • Mantener un perro conlleva un coste a valorar. Existen piensos muy baratos pero muy poco saludables, alimenta bien a tu peludo.
  • Un perro tiene pelo y tendrás que recoger pelo.
  • Tu perro no debe pagar tu pereza por salir con frío o lluvia.

Si no estás dispuesto o no puedes cumplir estos puntos,  deberías optar por otro tipo de mascota.


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