Inicio Profesional Tienda de animales ¿o parque de bolas?

Tienda de animales ¿o parque de bolas?

Situaciones cotidianas dentro de una tienda de animales.

308
0
Compartir

Una tienda de animales no es un parque de bolas. 

De paseo por una tienda de animales.

Es una práctica habitual y didáctica visitar la típica tienda de animales que hay en los centros comerciales. Una vez dentro el cerebro puede sufrir un viaje al pasado y dar rienda suelta a sus instintos más primitivos para temor del dependiente de mascotas.

Conductas impropias observadas desde dentro de una tienda de animales.

Cazar hámster, conejos y cobayas a través de un cristal, o tratar de domesticar cachorros para que hagan monerías, son algunos ejemplos de conductas impropias dentro de una tienda de mascotas por parte de los clientes más desaprensivos.

Animales curiosos.

Tú y yo sabemos que somos animales curiosos. Llama poderosamente la atención observar a otro semejante pescar pequeños peces con una red o ver cómo se espantan los pájaros al golpear las jaulas, reconozco que a mí todavía me sigue pasando.

Controla tus impulsos si no quieres ser el animal más grande de la tienda.

Un cristal entre ellos y tú.

Expositor de conejos en una tienda de animales. Están separados por un cristal que es el blanco de manotazos, puñetazos y patadas. Dentro de la cristalera se escucha retumbar los golpes.
Expositor de conejos en una tienda de animales. Están separados por un cristal que es el blanco de manotazos, puñetazos y patadas. Dentro de la cristalera se escucha retumbar los golpes.

Todos los días alguien golpea las cristaleras donde permanecen pacientes los roedores y lagomorfos para que hagan vete tú a saber qué o simplemente se despierten. 

El medio acuático tampoco escapa del estimulante golpeo.

Los peces se asustan al ver la mano, con sus correspondientes dedos, sobre el acuario en el que viven, hecho que causa hilaridad y entusiasmo en el humano por equivocarse una vez más.

Del acto solo quedan peces asustados y las huellas del culpable esperando una investigación por parte del mejor detective

Bastante tienen los pobres, pienso yo.

Si esto lo hacen los adultos, ¡imagina los niños!

La yinkana del mal.

He llegado a ver de manera frecuente, cómo niños descontrolados y libres de marca, dan patadas y puñetazos a los cristales donde se encuentran los conejos.

En segundo lugar corren acompañados de gritos a los acuarios. Una vez apostados frente a ellos dan palmadas al cristal frontal asustando a los peces mientras ríen sin cesar la ocurrencia.

En tercer lugar continúan el tour por los rascadores de gato. Suben a ellos y arrancan los accesorios elásticos sin piedad, ¡ya nada puede pararlos!

Finalmente concluye el circuito descolocando todos los juguetes y correas de perro tirando todo al suelo. 

El dependiente de mascotas mira horrorizado.

Adultos vs niños.

Está bien, son niños. Pero lo más grave es que algunos padres los observan con indiferencia, siguen con su móvil o charlando de sus cosas.

Sólo parece importarles cuando el dependiente no puede evitar llamar la atención a sus pequeños. Llegado el momento los padres quedan en evidencia ante otros visitantes.

Alzan la vista y reprenden con desdén “a ver… no se golpean los cristales…”. El niño para y a los 5 minutos vuelve a las andadas, ya no recibe más castigo.

Casos reales.

A. Me he topado con padres que se les ha pedido de manera educada que su hijo dejara de chillar a los animales y respondieran con un -Díselo tú-

B. Una niña de unos siete años iba con un pequeño palo golpeando con saña todos los expositores y acuarios mientras su madre hablaba por el móvil. Al ver que no le decía nada e iba a romper algo además de asustar a los animales se le pidió que controlara a su hija. Ella de muy malos modos gritó que era una niña pequeña y no la iba a llevar atada con correa. 

Todo vale, yo soy el cliente.

Cuando era pequeño jamás me permitieron faltar el respeto ni molestar a los animales ni a los trabajadores. ¿Por ser cliente puedes hacer lo que quieras?

Pese a estar dando un servicio al cliente, el dependiente de mascotas sufre al ver cómo su trabajo se ningunea.

En conclusión, buenos modales.

Sabes lo que está bien y mal, ¡no necesitas a nadie para reeducarte escribiendo en un blog! De hecho si lees un blog sobre animales es porque te gustan y no les molestas.

Pero veo necesario dar voz a ese dependiente que recogerá los juguetes del suelo, y que calla como un hámster situado al otro lado de la cristalera.

¿Te ha gustado el artículo? Te agradezco tu comentario o comparte para que todo el mundo conozca problema.

Si te fascina el sector mascotas, echa un vistazo a este artículo.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here