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Un día de trabajo como ATV (Auxiliar Técnico Veterinario)

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Explicar como trabajar como ATV
Trabajar como ATV también tiene momentos de descanso para dar cariño a los animales.

El trabajo como ATV en clínicas veterinarias, es uno de los oficios que podemos desempeñar para mejorar la vida de las mascotas. En esta entrada, Tamara nos explica cómo es el día a día de un Auxiliar Técnico Veterinario.

¡Gracias Tamara!

Trabajar como ATV

Trabajar como ATV o Auxiliar Técnico Veterinario, es algo que me hizo crecer mucho como persona.

La vida de un ATV varía mucho dependiendo principalmente de si trabajas en un hospital veterinario o en una clínica veterinaria. Normalmente, donde más aprendes es en el hospital veterinario porque muchos casos que no se pueden tratar en la clínica veterinaria son derivados al hospital veterinario ya que cuentan con más medios y recursos.

Al hospital veterinario se derivan los casos más graves Clic para tuitear

Yo he trabajado en un hospital veterinario, me atrevo a decir, que incluso de los mejores de Madrid, no solo por sus medios técnicos si no por la profesionalidad, el trato humano y cercano del equipo que conformábamos veterinarios, cirujanos y ATVs. No éramos pocos, en plantilla estábamos 14 personas y cada uno de nosotros nos sentíamos imprescindibles para cuidar a cada uno de los animales que nos llegaban.

El día a día

Busca huecos para disfrutar durante tu trabajo como ATV, te enriquecerá y disfrutarás más.
Busca huecos para disfrutar durante tu trabajo como ATV, te enriquecerá y disfrutarás más.

Mi día a día en el trabajo como ATV, variaba en función del turno que me hubiera sido asignado. En ese hospital en concreto había 2 turnos para las ATVs: empezar a las 7:00 o empezar a las 15:00.

Personalmente, soy una persona muy activa por la mañana y me encantaba cuando me tocaba el primer horario. Sabía que cuando sonara el despertador (y muy temprano, por cierto, a las 5:30 de la mañana…) me esperaba un día diferente al anterior; deseaba llegar cuanto antes para ver cómo habían evolucionado los animales ingresados esa noche.

Comienza la jornada

Lo primero que hacíamos a las 7:00 era hablar con el veterinario/a que se había quedado de guardia para que nos contara el cuadro clínico de cada uno de los hospitalizados, que principalmente eran, perros, gatos y conejos. Sin embargo, llegamos a tener, pájaros, tortugas, erizos, hámsters, ratas, hurones…

Segunda tarea: desayuno y medicación

Una vez que teníamos claro quién era quién en cuanto a los nuevos hospitalizados que podían haber llegado por la noche, nuestra tarea más inmediata consistía en medicar y dar de desayunar a los animalitos.

Los veterinarios, siempre nos pautaban 4 horas para la medicación a lo largo del día. Comenzando a las 8:00, a las 12:00, a las 16:00 y a las 20:00, en algunos casos y dependiendo del tratamiento, quizá tenían más dosis a media noche.

El trabajo como ATV lo solíamos realizar en turnos de dos en dos, para que fuera más fácil ayudarnos entre nosotras con el manejo y cuidados de los allí residentes. Cada animal hospitalizado disponía de su propia cama, adecuada a su tamaño y peso, un bebedero y un recipiente con comida.

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Nunca olvidaré los ojitos con los que nos miraban los nuevos a primera hora de la mañana. Era una mirada perdida, entre miedo y tristeza.

Afortunadamente, mi compañera y yo, éramos muy cariñosas con ellos y normalmente, tratábamos de que estuvieran lo más felices posible, llevándoles juguetes, mejorándoles la comida, dedicándoles tiempo dentro de su confinamiento en una jaula o premiándoles con paseos más largos por la calle.

Tercera tarea: cirugías

Algunas veces, trabajar como ATV da pie al esparcimiento con algunos pacientes. Aquí estoy con un precioso galgo.
Algunas veces, trabajar como ATV da pie al esparcimiento con algunos pacientes. Aquí estoy con un precioso galgo.

Una vez acabada la ronda de medicación, desayunos y paseos, empezaban a llegar los primeros pacientes que tenían cita para algún tipo de la cirugía. La que más practicábamos era sin duda, la de castración tanto de machos como de hembras y tanto en caninos como en felinos.

Normalmente, se repetía la siguiente escena:

– Buenos días, la perrita que nos traes es Bimba, ¿verdad?- preguntaba el ATV.

– Sí, efectivamente, venimos muy nerviosos, tenemos cita para cirugía- respondía el cliente en cuestión.

– Perfecto, tengo aquí su ficha. ¿No ha comido, ni bebido nada durante la noche verdad?-  Aseguraba el ATV.

– No, no, nada y nosotros tampoco, estamos muy preocupados. ¿A qué hora va a ser la cirugía? ¿Nos llamaréis en cuando terminé? ¿Cuándo podemos venir a recogerla?- Se inquietaba el cliente.

– No se preocupe, esto es una cirugía habitual, se realizará a lo largo de la mañana, la prioridad la establece el cirujano, pero le llamaremos en cuanto haya terminado y podrá venir a verla y llevársela esta misma tarde, a última hora.- Siempre contestaba el ATV de turno, tratando de tranquilizar a cada uno de los clientes que entraban por la puerta a primera hora de la mañana.

Una vez firmado el consentimiento de la anestesia y pesado el animal, procedíamos a introducirlo dentro del hospital a su cama correspondiente. Ésta era la tarea más difícil sin duda, separar la mascota de su dueño… En muchas ocasiones, los dueños no nos lo ponían fácil y causaban un cuadro de estrés adicional a sus pobres mascotas.

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Nunca sabré lo que pensaban esos animales separados de sus dueños por los ATVs, creo que pensaban que les abandonaban o algo similar. La buena noticia es que al llegar a la zona de hospitalización y ver a otros seres similares a ellos, normalmente se tranquilizaban. Aunque, siempre hay excepciones y algún que otro no paraba de aullar durante toda la mañana.

Los gatos, eran y son diferentes a los perros, ellos permanecían en su jaulita quietos, impasibles, sin transmitir muchos sentimientos, supongo que la procesión la llevaban por dentro.

A medida que avanzaba la mañana, las cirugías se ponían en marcha. Las ATVs, nos encargamos de todo el proceso previo, poner vías, preparar el material, esterilizar la zona a tratar… y en los mejores días, nos dejaban participar en el quirófano.

Recuerdo que me encantaba estar a pie del cañón ayudando y participando en todo lo que se me requería que podía ser simplemente acercar el material que necesitara el cirujano o participar activamente en la cirugía ayudando con manos extra.

Cuarta tarea: Estar alerta de los animales dormidos

Otra de las tareas a realizar por las ATVs es acompañar al animal mientras se despierta de la cirugía, es una parte muy importante porque normalmente se despiertan asustados y desorientados y la labor del ATV es vital, proporcionándoles cariño y aplicándoles el tratamiento para paliar el dolor post cirugía.

Sí, por lo contrario, el turno de trabajo comenzaba a las 15:00, lo que hacíamos era hablar con las ATVs del turno de mañana que nos ponían al tanto de la situación de cada uno de los ingresados y comenzábamos a preparar la medicación, las meriendas y de nuevo los paseos.

¿Es mejor el trabajo como ATV de mañana o de tarde?

En mi trabajo como ATV no puedo evitar encariñarme con algunos pacientes.
En mi trabajo como ATV no puedo evitar encariñarme con algunos pacientes.

La principal diferencia que observé entre ser ATV de mañana o ATV de tarde en ese hospital donde trabajé era que por la mañana el mayor trabajo consistía en preparar cirugías y tranquilizar a propietarios de mascotas, mientras que el mayor reto de la tarde era el de mantener todo lo más limpio y ordenado posible para dejar acceder a las visitas a la zona de la hospitalización.

Normalmente todo estaba ordenado y limpio, como es de esperar en un hospital, pero a veces cuando nos juntábamos con más de 15 hospitalizados…se podía formar el caos y muchos propietarios eran conscientes y se prestaban a ayudar, pero otros, sólo nos ponían las cosas más difíciles haciéndonos sentir el último eslabón en la cadena.

A veces la figura del ATV está devaluada por clientes maleducados Clic para tuitear

Afortunadamente, éstos últimos eran la minoría y normalmente los dueños agradecidos de los cuidados recibidos nos regalaban fotos de sus mascotas o vídeos que grababan orgullosos con su evolución. En Navidad, no fallaban los dulces y bombones… Adoro a la gente que empatiza y sabe agradecer el esfuerzo.

Las protectoras de mascotas

En el hospital, trabajábamos de la mano con muchísimas protectoras que nos traían los animales que seres humanos habían abandonado y maltratado para que nosotros les pusiéramos “guapos y sanos”. De esta manera podían tener más posibilidades de lograr una segunda oportunidad en la vida.

Los animales que nos llegaban de las protectoras requerían un cuidado extra. Su perfil solía ser desconfiado, pero con mucha falta de amor en el fondo. Nos llegaban montones de galgos, que, por cierto, es mi raza de perro favorito.  Tenía que hacer grandes esfuerzos para no adoptarlos, sin embargo, me valía de mis estudios previos en marketing para poder “colocárselo” a algún dueño que me había caído bien previamente y que venía a visitar a su mascota. Me sentía muy feliz cuando conseguía que un dueño se interesase por alguno de los animales de protectora que teníamos allí.

Siempre que era posible, fomentaba la adopción de mascotas Clic para tuitear

Lo que más ingrato del trabajo como ATV

La parte menos bonita de esta profesión que tiene que hacer una ATV es limpiar, mantener todo lo más aséptico posible y ésta tarea ocupaba una gran parte de mi tiempo. Cuando, por ejemplo, nos llegaba un caso de un perrillo con alguna patología gastrointestinal, sabíamos que ese día no pararíamos de cambiar empapadores, cubos de fregona y lejía, con la consecuente movilización entre las jaulas, con sus cables, monitores y un largo etc.

Conclusión

Ese era mi día a día y volvería a trabajar como ATV  una y otra vez porque la felicidad que te da ver a un animal evolucionar positivamente, poder darle el alta médica y que, al cabo de meses, no digo días, meses, vuelva simplemente a por pienso y que el animalillo, se precipite sobre ti para darte unos lametones juguetones en las mejillas, no tiene precio.

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